Tú que vives en atmósferas encantadas

guíame

conoces el secreto de la vida

a imagen del Santo Grial

perspectivas

en ti reclino el buche

que amamanta mis sueños

pecho henchido

desgastado por los años

en ti reclino mi cabeza

una vez más

y otra… vez.

Mil ojos te observan

quieren y comprenden

afanado miles de años

en su máximo atardecer

para postrarse y recrearse

en el acaecer que acarrea la imaginación

pintada de hechos que echan raíces.

Imágenes lentas

que agolpan el tiempo

en velocidad suntuosa

respeto por lo que han sido

en aras del saludo

arrodillado del niño

en su máximo esplendor

de reconocimiento

huella de experiencia

pasada y regia

como si de libros decimonónicos

se tratase

para que no queden rastrojos de cariño

en gozne de la puerta

¿Cuánta lucha?

En qué realidad se requiere

como el fulgor blanco de las rocas

como poso de viejas experiencias

recias y altivas

en el vuelo ascensional

desde abismos extraños

a las cumbres

que albergan suntuosidad

de espuma blanca

y alentadora

reliquias de tantas conquistas

en un fulgor de sentimientos indescriptibles

todo empieza y termina

las nevadas se diluyen

desde tiempos inmemoriales

en fraguas vertiginosas

del clima existencial

en arcadas de agua

viene y va la prosperidad.

Sin embargo, cuando la pincha

de la rama del ojo de la locura

da una punzada

y hiere al ojo del amor

el amor es ciego

siempre siempre con locura.

Los jinetes a la grupa y al galope

relincho que jamás se detiene

fuego a fuego se mantiene

charcas remables

viajan en busca de piedras preciosas

por el deleite que mana

su triunfo original

vestigios de vida

en incesante abrazo

que de unos a otros va

ventana del corazón

en su indestructible palpitar.

¡Qué añejos los años

en su gusto deleitar!

¡qué extrañas sensaciones

por la sed calmar!

Vinos que riegan los campos

en su hondo palpitar

la andadura viene y se va

como cualquier enramado

de sabores y olores

de la parra ancestral

alimentos que tomáis

habitualmente

con rutina creativa

en círculo vicioso

en un torneo sin par

en la horma de tu zapato

la majestad que tramasteis

viene a redundar

en abrazo fuerte y viril

que la lluvia nos trae

de repente te marchitas

restos de pascua florida

vas a albergar

en cánticos hacia las alturas

vibrarán para volver a empezar

en un zapato de regia majestad

y sin dilaciones

si la buscas, la hallarás.