Despertar al alba.

Cielo y tierra fundido en uno solo

vida por doquier

de lo complejo a lo sencillo

colores con sus gamas en un grito que despierta.

Todo el cuadro natural en un universo multicolor

vidas en todas sus formas

en el crujir de una hoja

se produce la refracción

que invita a la ternura

que produce los latidos de vidas

perennes y perecederas.

Cantos que van

de lo más sublime a lo más profano

el movimiento se interpela en todas direcciones

la belleza se transforma en todas sus facetas

empieza y termina el cántico de vidas y muertes

deslizándose por los senderos de su destino

abiertos a nuevos caminos

también la sencillez lleva a términos insospechados

en busca de mitos universales

en lo más profundo y recóndito de almas privilegiadas.

Se hace un salto en el camino

con múltiples interrogantes.

La felicidad por un momento cala en los huesos

ese rechinar es un paso abierto

sin disfraces ni tapujos

a ese amor que sale a flor de piel

ese sentimiento se recuerda en cada despertar

es la comunicación que no termina

y siempre va a más

perfección y armonía van parejos

en un relevo sin fin.

El geranio luce en todos sus poros

belleza que a su paso se detiene

hecho para ser admirado

en su honor

con toda su gloria

tal vez es preferible

ese remanso de paz

orgullo de perspectivas humanas y divinas

hacia una tregua en paz

desde lo alto hasta lo más bajo

copa en todo su abismo

en los ciclos vitales

que jamás se detienen

llegado el momento

en el que el pavo real

henchido de gozo

infla su dulce pecho

desplegando numerosas plumas

desde la mañana al ínclito atardecer

vida que se recrea para volver a nacer

y que circunde ya en otros parajes

¡Oh, geranio!

bondad infinita

piedad sin par

arte engendrado

reflejos de amor

murmullo de arroyuelo

vida que emana del centro del corazón

a su total radio de acción

empapado de toda suerte

indiscutibles formas de amor

¡Para ti!

¡Oh savia en perpetuo amanecer!