RELACIONES Y REFLEXIONES HUMANAS

PRÓLOGO

Me eduqué de joven y, por aquel entonces, surgió mi pasión por las letras, que ha ido calando en mí, forjándose como una huella a lo largo de mi vida, en que esa esencia de amor se desdibuja quedando principalmente la educación que recibí con todo mi agradecimiento por ser esa semilla que de alguna manera u otra marca a los hombres ineludiblemente con ese sello del cual son portadores en tantos colectivos humanos para siempre. Esforcémonos para que esa semilla germine, para que el canto a la vida sea un poema de amor en un resurgir de las cenizas y así que la vida tienda codo a codo en el cumplimiento de nuestro deber. Para que este mundo se vuelque sobre todo en los más necesitados. ¡Ojalá sea cierto! Y así derive en un futuro mejor, aportando cada uno su granito de arena.

INTRODUCCIÓN

Hagamos un hueco en nuestras vidas como portadores de valores humanos y eternos, procurando poner los medios necesarios en ese plan de vida para saborearlos con el paladar de nuestras vidas, tanto mejor si hay una cierta longevidad, basándose en un equilibrio duradero, trabajando de cara en esta sociedad aunque pongamos todas nuestras influencias a nuestro alcance, especialmente para poder paliar los efectos negativos que tiene con esta aceleración en que estamos unidos y abocados; en un clima de paz y sosiego para llevar una vida perpetua dulzura y así cambiar y transformar la sociedad y plantearnos un mundo nuevo y mejor, más humano para todos en los distintos ámbitos de nuestras vidas, forjando el destino y comprometiéndonos con hechos reales integrados en la sociedad que nos ha tocado vivir, manifestándose en la fugacidad del momento para que destaque el talante humanitario, trazando el sendero sin volver la mirada crítica hacia atrás. Siendo deseable que vivamos en el presente.

Compromiso

Hemos de comprometernos con los que nos rodean en la vida y en la sociedad en que estamos inmersos, de tal forma y fondo que, para desear el bien a los demás, es conveniente participar plenamente en cuerpo y alma en las diversas actividades que realizamos a lo largo de nuestra vida; con todos los medios que tengamos a nuestro alcance, para llevar esa alegría de la cual hablamos a los demás, siendo nosotros, a estos fines, también alegres, para llevar esa misma alegría, de este modo, a personas de tal suerte que se contagie a cada unos de nosotros esa gran vitalidad, siendo imprescindible para triunfar en la vida estando con cierta cercanía y lejanía.

Personalidad

Cada persona, sabiendo sus inclinaciones y sus tendencias, las ha de usar como medio y no como fin, en perpetua evaluación positiva, para disfrutar de todo y de todos, en aras de una autentica felicidad.

Nuestra vida

Felicidad y gozo, que trasciende toda nuestra vida, para que algún día sea todo un vergel, en la que las personas sean valoradas en su justa medida, siendo más importante la esencia del amor, que venga de una parte, en el uso y disfrute de los talentos que poseemos para que esos miles de reflejos que nos rodean, o sea, todos esos dones que hemos recibido sean patrimonio de bienes espirituales y materiales. El uso y disfrute de los mismos como realidad bien patente, siendo la vida más llevadera con ese contrapunto de austeridad frente a la sociedad de consumo que denigra y degrada los individuos y pueblos. Estos mismos individuos son esclavos de todas estas cosas, privados de la libertad necesaria y en que toda la vida sea paz y armonía, de manera que se convierte en un regalo en el que el factor fuerte es más lo importante, para así poder vivir una vida más plena y con la cual, hombres y mujeres, con toda para y por su ideosincrasia, gocen de mayor cuantía en su calidad de vida. Es deseable el no tener tedio, ni aburrimiento como consecuencia para recibir la vida con los brazos abiertos, disfrutando y saboreando la vida a cada instante; y en señal de agradecimiento, para desarrollar especialmente el arte de amar y el arte de vivir. Así pues, acojamos con generosidad lo que nos ofrezca la vida, empezando con un brindis, y se vea fructificado y multiplicado todo en todos y cada uno de los seres humanos. Gracias a la vida, para vivirla olvidando el pasado. Como dice el refrán: “agua pasada no mueve molino”. Sin anhelar el futuro.

Oportunidades

Sólo se vive una vez. Y hay que aprovechar las oportunidades. No muchas, que nos da la vida, para ser felices, haciendo felices a los demás. Esto es esencialmente válido en todos los aspectos para llegar al ocaso de nuestra vida, con un sentido pleno de la palabra, en relación a las otras personas, sacrificando -incluso a veces- los momentos álgidos de la vida, dirigidos exclusivamente hacia el pecho perenne de nuestro amor a nosotros mismos y de las relaciones con Dios, llegando todas nuestras aspiraciones hasta Él. Nos basamos en los medios que parten de las criaturas humanas para llegar hasta Él, de tal forma y fondo que nos dirigiremos en un sinfín, punto y seguido de toda la creación para llegar paralelamente a esas aspiraciones del ser humano, infinitas, a su postrero, primer y último deseo de eternidad, en ese nacimiento y profundo renacer al que estamos obligados, desechando todo tipo de defectos, quedándonos con toda serie de virtudes que vaya creciendo cada vez más.

Felicidad

El amor sobrepasa todos los límites de respeto hacia nosotros mismos y a favor de ese anhelo que debe tender hacia la perfección de todo bien, a que la construcción del mismo siempre es deseable en por de una mayor felicidad, la cual es todo conquista; que sirva de punto de apoyo y de lanzamiento de todas nuestras potencialidades en un abrazo cósmico individualizado, en el que la base de todo sea el amor que da sus frutos. Cuando el amor se pone, entonces todo sentido de trascendencia se desliza hacia la paz infinita, partiendo de la base de que se empieza disfrutando tanto y como el final de nuestras vidas, en todo su apogeo, de semienfoque, en una vida que en realidad comienza al final de este túnel, de todo tipo de realidades, cuando se ve su final. Esto es el desencadenante más sincero y sublime en el que se manifiesta la vida entera.

Pasión

Tenemos que tener pasión por la vida en todos sus aspectos, manifestaciones y epifanías. Simplemente para que haya una felicidad compartida con cualquier vestigio de vida, en el que tenga sentido toda la madre naturaleza, responsabilidad del hombre principalmente, ya que es libre de sus actos. Cuidándola y protegiéndola con todo género de animales y plantas. Tenemos que darnos cuenta de que tenemos esa obligación, que parte de nosotros mismos; y así poder disfrutar de la contemplación que nos proporciona todo ese fin de tantos bagajes y tantos atributos en que la mano del hombre, que dado su raciocinio, tiene que darse cuenta y demostrar que esa cualidad que tiene en el lenguaje sea para diferenciarse de los animales. Respetando hasta la más mínima expresión de todo lo creado, para cualquier forma de vida, y en nuestras manos está el que el disfrute de nuestras vidas sea una realidad palpable, tendiendo a una voluntad en la que todo vestigio de sentimiento desemboque cara a una mayor gloria de Dios, si es posible, vagando por ese cielo terrestre y teñido de azul, va ascendiendo hasta llegar a las nubes, cerciorándonos a esas alturas o palpando más abiertamente de esas formas multicolores que estando las tierras observando hacia el cielo azul, cada vez más azul, que desarrollando quizás de la mejor manera posible, tal vez de ese espíritu arrollador que lo envuelve todo, y cada una de las personas que nos acompañan en nuestra existencia a lo largo de toda nuestra vida; deseando que sea con tranquilidad y sosiego, para vivir en paz todas ellas, y esperando a empezar una nueva vida abierta hasta el infinito, siendo la máxima expresión al que ofrece su vida en aras de una ideal por toda la humanidad como tantos ejemplos que hay entre nosotros y nos han precedido; que están o nos han dejado, siendo forjadores de destinos, especialmente viviendo el presente, olvidando el pasado, y así saboreándolo, no temer al futuro, que ya llegará; así se consigue una vida plena, con una tranquilidad pasmosa de paz interior en la que veamos volcada nuestra existencia.

Suerte

En la vida hay que tener suerte. Y también que saber coger las oportunidades que nos ofrece la ocasión para tomar el tren o el barco que nos conduzca al éxito y a la felicidad que tanto anhelamos, con cierto grado de estabilidad y relatividad, estando todo hecho de buenos propósitos de cada uno y sus semejantes, con ciertos estímulos, y que debemos alcanzar cada uno con su estilo trabajando por el prójimo, siendo todo esto motivo y modelo de alegría, en el que se recibe más que se da. También las amistades hay que conservarlas con gran lealtad, plenitud, pues así construir un mundo más habitable para todos. Impregnados de valores humanos, y vivir en paz, aceptando la vida que a cada unos le ha sido dada, para que, cuando tengamos que coger el tren o el barco de la vida, no desperdiciemos las pocas oportunidades que tenemos; siendo que corta es la vida, aprovechémosla para ser más felices, superando los obstáculos sin desperdiciar la vida y coger al vuelo la paloma en este mundo de cortos espacios y tiempos, detenidos en la historia tan personal de cada sujeto y con toda la ilusión del mundo cuidarla y vivirla, para que con todo el cariño, convivamos el único e irrepetible caminar, para que con toda la responsabilidad, y forjando esa andadura de las estrellas, en las estelas que describe el cielo, seamos portadores de derechos humanos en iguales condiciones como hijos de Dios, hermanos de sangre, en historias que son portadoras de humanidad de humano y lo divino, basándose en hechos para estar agradecidos a esa vida compartida por la gente en esa riqueza de unidad y diversidad de todos y para todos.