Cruza el umbral del pórtico de la esperanza y verás la luz.

Sonando latidos en tu corazón.

Regarás con sangre tus venas, las raíces de la tierra

que embriaga el almendro en flor

surgiendo y dando frutos en tu seno materno.

Leche que da vida y esplendor bajo el cielo estrellado

de luna indolente, noche templada

que acalla la luna llena reflejada en surcos de agua dulce

que van a parar al mar.

Luz somnoliente y obscura de estrellas

reflejadas en grillos y luciérnagas

para alumbrar en toda la eternidad.

Agua submarinas que recogen el soplo del viento

en sus mares embravecidos por las tormentas

que indican el clamor de los tiempos.

Amor que surcan las gaviotas en libertad

amor y armonía en el universo hacia un equilibrio desencadenante

en una gran eclosión de esperanza para aquellos que la profesan.

Paz en las palomas blancas que llenan los campos de olivos

pasión desbordante a lo que tiende a celestial.

Naturaleza que se ve deslumbrada por el sol

como juncos mecidos por el viento a la orilla de un río

creando vida donde se juntan el mar y el cielo

para siempre, en copos de nieve.

Puesta la fe en el amor, en un vaivén sin fin, de ir y venir de olas.

Espejo de estrellas fugaces, cometas balanceándose al compás del viento.

Navaja de lunita plateada, devoción que lo inunda todo

cruzando el umbral de la esperanza en un soplo de aliento de vida final:

la flor de la esperanza…