Salpicada la mañana
de rocío enjaulada
nace al día mañanera
verde floreado
verde de humedad
tus huesos calas.
El devenir del gorgojo
en tu jaula universal
cantas olivo la paz que nos traes.
Luminosa centella que ilumina el caminar
en ese chisporroteo que alimenta el alma
despreocupación que invade campos
bosques
llanuras
y montañas.
Como un rosario que transita las cañadas
de cielos y tierras
acogiendo al peregrino
en manos de una guadaña.
Hambre y sed en tu albergue postrero
jadeando con el sudor que te vio nacer
partiendo a la tierra de acogida
en que tus huesos a ti nacer te debieron…
Gorrioncillo que por tus ejemplos
al vivir derrumben los muros
y rejas que hay por ahí
venciendo libertad al dolor
y malvivir
el aliento de ese vaho que fermenta
feliz y dicha serena en tu pecho rojo alberga
combinaciones fiándose en su belleza infinita
mil ojos habladores de lealtad redimida
en la pupila del iris que por sí ya necesita.
Respetable es el deseo
que en el mar el velero abarca
ríndase pleitesía a ciertos amores
que ven la luz
en la fragua de Vulcano
tornándose en lealtad
bajo el yunque auditivo
para no más tiranía.
Limpieza purpúrea
llena de inocencia
niños que tienen arrojos
de capitanes ilustres
tejen la telaraña que hito necesita
para aprender, de repente,
que su todo no les engaña.
Viven en espera presente
con pasión ya desbordada
los hilos que les abarcan
y así formar un ciempiés de galones
transparentes en lo alto de las montañas.
Sin subestimar, digamos, el gorrión
no está en la jaula
el recuerdo las empaña
de lo vivido y aprendido
siempre queda en la memoria
la conducta extraordinaria
al que el gorrión
es dado a sorprender
de tal suerte vividas
las enseñanzas que, a la vez,
pasa a ser senderos de libertad
que acoger en nuestra casa
¿Gorrión?
Tu casa es el mundo
trazo de vida ejemplar
a tu paso dejas huella
bondades de todas suerte de bienes
que con tus trinos nos deleitas
alegrándose el sol de la mañana
tarde y fragua
en tu pico, rama de olivo
baluarte de paloma
con olor a azahar
trazado el azar
desvelos que no empañan el cristal.
Sin derrochar mil tesoros
de valía en tu persona
produciendo rayos refractarios
al pasar, que agradece el caminante
que deja estelas
por todo el mundo al pasar.
Trigo limpio
claro y fresco amanecer
ocaso que cierra los cielos
Hermano de la libertad
vagando como corresponde en tus amores
al fresco y al natural
ejemplos en mil gozos
agradecidos te están toda suerte de bendiciones
simpatías que han sabido ganar
alabanzas sin hacer alardes
en los múltiples gestos
que siempre estás dispuesto a dar.
Glorias calladas
a las cuáles me remito,
sabiéndonos dar sutilezas y alegrías
sin todo género de dudas
que fluyen e infunden plena felicidad
que para toda conciencia
redundan sabiduría y paz.
Y abrazándose
con las manos dispuestos a dar
el nacimiento es eterno
despierto en el mundo se ha detenido
en singular batalla
ofrendándose
y brillando
se ha de llegar al superarse
en risas y emociones
mostrándose igualmente de gozos.
¡Bienvenido gorrioncillo
a este mundo singular!