Nacimiento en libertad

fuerza, emoción

hondonada de la tierra

entraña arrastrada

fuego indómito

eterno paisaje

ojo de águila que observa.

Polvorosa huida y temprana

crines sudorosas

manos que contemplan y trabajan

en lo alto, subieron al lomo.

Extraños en tu presencia

caminar enérgico

vivo y soñador

de alba y bella aurora

sol que surca las tierras

hierba, agua fresca

desierto en tiempos pasados.

Vive surcando estepas

contempla infinitas ilusiones

belleza, gallardía, pasión

ilusiones, soledad. Juego

mimo altanero de estirpe

en pie su ralea

nobleza, porte

servidumbre y reparto

cumplimiento, casta

antiguos parajes

huella embellecida

energía en libertad

cumplimiento galante

altanero, cuna y gloria

suerte

tristezas, fin.

Estirpe de sentimientos

páramos enjaulados

cercanía, vida, generosidad

universo entero, ocaso y lid

pura sangres, percherones

alegría y sueños perseguís

transmiten, mirando postín y regocijos

cansado, jadeando, homenajeado.

En un denuedo de casta

carreras y otras ferias

gloria, nacimiento

gallardía, llanos, agradecimiento, responsabilidad, fortaleza

esperanza

doma, cuna, agua, pureza y sangre

valor e hidalguía

alazán con las crines al viento

concierto y sumisa silueta

acampa, corre y vuela

sombra a la zaga

majestad y belleza

príncipe del sol, hace cuna

marcas de fuego, servidumbres lleva

el pan que fabrica, las fauces nos llenas

domado y desconcertada su vida nos lleva

apoyo y soporte

sinuosa vida

brindis, nos invita

en su deleite nos guisa

de aliento, emoción, sonrisa;

sus momentos de brisa y agua marina

un caballo blanco, otro negro paseando

sol y luna

tú y yo, amada mía.

De alazanes se cubre la estepa

en el llano, montaña o mar.

Confín que marcan los dioses

en un duelo tal vez olvidado

ganada la partida de galones altaneros

van hundiendo las herraduras

por la fina y húmeda tierra

dando vuelta a la orilla

repleta de conchas marinas, de vestigios e historia imperante

que del globo terrestre fuisteis.

Desnuda naturaleza a que tantos os atrevisteis

vida y simbiosis fuisteis.

Alazán, domado tú fuiste.

De fuerza y pasión, al mismo arcoiris te registe.

De pavo real vestisteis.

En la tierra prometida en el que al océano protegiste

acaeciste de toda maldad humana

en lo bueno formaste su sinfonía universal

mirando al cielo pusiste el jinete y el caballo

en una tregua sin fronteras

en su pureza postrera

en que cantos y alegrías

de toda noche y día

la vida tenga lugar

al florecer en la tierra

un sinfín para cerrarse la vida

que toda la lozanía

ha de surgir al aclarar cenizas.

Tanto es así

que es soplido del caballo al cabalgar

sorprenda a lo que el brioso corcel

cumpliendo con todo su cometido.

Al mar van a parar las cenizas

en el ciclo de la vida.

Para que vida y muerte

surjan en sublime danza

en música angelical

donde el mismo vientre de mujer

y sumisa naturaleza

lleve a tal acorde

papel de indómito trabajador

sin renegar de la ley

suba en alado atardecer

entonando su ascensión

simboliza infinitas ilusiones

aspiraciones que invitan al corazón

tomar las riendas de su propio destino

ilustre horizonte, cielo, tierra y mar

y cabalgar juntos por toda la eternidad.

Sangre, rojo.

Azul y mar.

Amor a perpetuidad.