Ya han pasado más de veinte años desde que un grupo de profesionales preocupados por la situación de las personas con trastorno mental grave, iniciamos en la ciudad de Valencia nuestra actividad como centro de salud mental y residencia especializada para ofrecer una alternativa innovadora de carácter bio psico social a quienes, teniendo problemas en su funcionamiento psicosocial, se les hace difícil o imposible llevar una vida autónoma y normalizada, precisando de una atención integral, individualizada, continuada, y multidisciplinar.

el equipo humano de Mentalia Puerto es ya un referente de buenas prácticas con buenos resultados

 

 

Desde entonces un buen grupo nos hemos mantenido al pie del cañón con la misma dedicación y entrega, o más, habiendo ganado mucho en experiencia gracias al trabajo diario de todos estos años. Otras personas se nos han ido uniendo a lo largo del camino, enriqueciéndonos con sus valiosa aportación. Son muchas ya las cosas que hemos vivido juntos y mucho lo aprendido. Podemos decir, aunque con humildad, que nuestra organización ha madurado, que se ha consolidando y que el equipo humano de Mentalia Puerto es ya un referente de buenas prácticas con buenos resultados, tanto en la estabilización de la salud mental de las personas como en el aumento y desarrollo de su autonomía personal, social y laboral.

El secreto reside en que cada uno de los profesionales, que son nuestra verdadera fuerza, ponen cada día lo mejor de sí mismos. Hacen suyas las preocupaciones de los demás, sueñan con una forma mejor de hacer las cosas, y piensan que no está todo hecho, que en salud mental solo acabamos de empezar. Asisten a cursos, másteres, congresos y jornadas, se reciclan en nuevas técnicas e integran otras de diversas corrientes.

Respecto a los usuarios, siempre hemos tenido claro que el objeto de nuestro trabajo no es el enfermo, sino que es ante todo la persona concreta, con su nombre y su historia. Nos hemos esforzado por verle siempre como sujeto y no como objeto de nuestra actuación profesional y así poder comprenderle y aceptar su entera realidad. No queremos correr el riesgo de convertir a ese hombre o mujer en un objeto al que se le manipula como si fuera una cosa. Y para ello nos resulta imprescindible conocer los problemas que le afectan vitalmente, partir de sus circunstancias personales y sociales así como de sus características individuales.