En el área psicoterapéutica evaluamos la condición mental y emocional de las personas con enfermedad mental usuarias de nuestro servicio, proporcionándoles asesoramiento para facilitar y apoyar su proceso de “sanación” emocional.

Usamos herramientas de evaluación, diagnóstico y tratamiento para ayudar a resolver problemas que provocan malestar emocional a la persona que lo requiere, además le ayudamos a entender lo que le sucede.

Utilizamos diferentes técnicas y métodos, pero todos tienen como objetivo prioritario eliminar el dolor.

En función de nuestra forma de mirar a la persona y sobre todo de los diversos objetivos que nos planteemos, tendremos un enfoque determinado. El psicoanálisis suele identificarse con aquellas concepciones en las que el enfoque intrapsíquico tienen un papel central. Se trata de un paradigma de suma importancia, pues fue el primer sistema integrado de la psicoterapia moderna. La terapia humanista pretende, a su vez, la consideración global de la persona y la acentuación de sus aspectos existenciales como la libertad, el conocimiento, la responsabilidad y la historicidad.

Desde el enfoque cognitivo conductual, los terapeutas somos como un entrenador que conoce los ejercicios, tácticas y técnicas, y que enseña a los jugadores para que estos los vayan poniendo en práctica y ensayando hasta que los dominen. Aquí, los psicoterapeutas enseñamos cómo se han de hacer las cosas para solucionar la situación-problema, pero ha de ser el cliente el que las lleve a cabo de forma activa, pues la terapia solo funciona si se logra que tenga una buena disposición e implicación en la misma. En este sentido hemos de ayudar a aprender y desaprender, y la terapia consistirá en que la persona con trastorno mental aprenda una serie de técnicas y estrategias psicológicas científicamente probadas, con el fin de que afronte su problema emocional y lo maneje hasta eliminarlo.

El objetivo de nuestro trabajo es ayudar a mejorar la calidad de vida de nuestros usuarios, teniendo en cuenta siempre que cada persona es distinta a las demás, y como consecuencia hemos de tener la capacidad de adaptarnos a sus necesidades. Lo haremos de forma breve, centrada en el presente, el problema y su solución, con estilo cooperativo entre el paciente y terapeuta y dando importancia a las tareas realizadas por el paciente fuera de la consulta.