En muchos casos, sobre todo si no se interviene a tiempo, las enfermedades mentales suelen degenerar en el deterioro de diferentes áreas de acción de la persona, que puede presentar, en mayor o menor medida, aislamiento social, inactividad, abulia, desorden del ritmo vital, angustia, incapacidad para resolver problemas, etc. Este hecho provoca un mayor desequilibrio psíquico y social, perdiendo a menudo los apoyos y refuerzos. Si el usuario lleva mucho tiempo con un estilo de vida determinado o ya ha desarrollado por completo la enfermedad; si sus capacidades y habilidades han sido en gran medida mermadas por el curso del tiempo, entonces nos centraremos en la Rehabilitación Psicosocial.

Pero, ¿qué es la rehabilitación psicosocial? Se trata del aprendizaje o recuperación de las habilidades físicas, emocionales, intelectuales y de relación del enfermo mental, de forma que le permitan vivir, aprender y trabajar con “normalidad” en su propio ambiente.

Nos apoyamos en una concepción amplia y globalizadora de los Derechos Humanos que reconoce y promueve el derecho de las personas con enfermedad mental crónica a una ciudadanía plena.

¿Cuándo una intervención es rehabilitadora? Cuando tiende a conseguir que las personas con enfermedad mental crónica accedan al mayor nivel de autonomía e independencia posible. Con esta intervención buscamos:

·La dependencia de las capacidades propias y no la capacidad de depender.

·La posibilidad de tutelar por sí mismos la normalidad y no la normalidad tutelada.

·Decidir por sí mismos cómo, cuándo y en qué han de ocupar su tiempo y no que su tiempo se lo ocupe.

·Custodiar la propia libertad y no tener la libertad custodiada.

En general, el objetivo es la integración, la autonomía y la independencia mediante procesos individualizados de adquisición, extinción y modificación de conductas para lograr funcionamientos psicosociales eficientes.

Para conseguir su meta, nuestros profesionales saben crear con sus actitudes una atmósfera de cordialidad y de cercanía. Quienes reciben atención perciben que se les trata como personas antes que como enfermos. “Personalizar” a cada usuario nos obliga a normalizar la relación con él, nos abstrae de prejuzgarlo como un sujeto pasivo y tratarlo como tal.

Cuando se crea un marco de interacciones en el que los usuarios, antes que nada, se siente personas y cuando la cercanía y la cordialidad son la norma y no la excepción, la confianza está servida. Solo desde esta interacción será posible que el usuario y su familiar colaboren y se impliquen activamente en el proceso.

La rehabilitación es una forma de enfocar la atención, donde se implican procedimientos específicos y recursos orientados a lograr una mayor calidad de vida. La llevaremos a cabo haciendo uso de aquellas capacidades residuales, no para curar el trastorno, sino para adaptarse a él, para mitigar su impacto vital y prevenir su recaída.

En la rehabilitación psicosocial intervienen los diferentes profesionales responsables de todas las áreas implicadas y es el marco teórico en el que basamos todos nuestros programas.

Con cada paciente se acordará y diseñará un PIR (Plan Individual de Rehabilitación) que incluirá todos estos aspectos, los objetivos a lograr y cómo lo vamos a evaluar. Este quedará integrado en su Plan Individual de atención (PIA), que tiene un carácter más amplio y del que va a ser parte fundamental.