Iluminando el camino

Cuando la persona ha tenido su primer episodio psicótico, nuestro primer objetivo es que no se deteriore, que no pierda capacidades y que no se consolide en un estilo de vida con auto abandono o “esquizofrénico”. En estos casos, en su Plan Individual predomina la psicoeducación. Nos centramos en su concienciación de una necesidad de cambio y de resolución, con el fin de prevenir males mayores y proporcionarle un tratamiento efectivo que sirva para reducir la gravedad máxima de la enfermedad.

La intervención psicoeducativa no entra en competencia con la del médico psiquiatra, sino que es un paso imprescindible tras una primera intervención farmacológica. La persona necesita que le digan qué le pasa y por qué le pasa, que no se sorprenda de los cambios que está teniendo, que sepa lo máximo posible de sus trastornos. En estos casos los síntomas han de ser tratados, reconocidos y descubiertos por el usuario.

La persona debe de saber lo máximo posible de sus trastornos

El primer paso será ayudarle a que busque una interpretación adecuada de sus síntomas tanto positivos como negativos. Éstos no son causados solamente por una alteración bioquímica, si la hay, sino que hay muchas más cuestiones psicológicas que intervienen: sus experiencias, sus cambios, su educación, sus deseos, sus miedos, su autoestima, sus sensaciones, y un largo etcétera. En este momento inicial es importante trabajar la “conciencia de enfermedad”, o nivel de conciencia de lo que le pasa, el conocimiento de sus propios síntomas y de su impacto.

Otro importante aspecto a trabajar es la “adherencia al tratamiento”, esto es, el grado de reconocimiento de que necesita seguir un tratamiento específico y su grado de cumplimiento.

El objetivo es que la persona pueda controlar su enfermedad, ejercer control sobre si mismo, sus pensamientos y emociones; disminuir su sufrimiento mental y llegar a mantener una vida autónoma e independiente en la medida de lo posible. La diferencia radicará en su habilidad para la resolución de los problemas emocionales, en definitiva, en cómo la persona se va a desenvolver en su vida cotidiana.