En Mentalia Puerto nos ocupamos del tratamiento y la rehabilitación de aquellas personas cuyo sufrimiento mental y/o emocional le está ocasionando problemas tan serios que le impiden llevar con dignidad una vida autónoma e independiente.

Nos preocupa el sufrimiento intenso que ello produce en la persona y en sus seres más cercanos y queridos. Para aliviarle, establecemos una relación de ayuda que le tiene en cuenta y le valora como un ser humano único e irrepetible.

Todos nuestros esfuerzos se centraran en que adquiera el funcionamiento más autónomo posible en todos los aspectos de su vida.

Tras haber sido aceptado su ingreso en nuestro Centro, comienza la valoración interdisciplinar. Para ello necesitamos obtener un conocimiento profundo de sus necesidades, investigamos de forma exhaustiva todos los problemas existentes, los elementos que los ocasionan, la interacción entre ellos y las dificultades y carencias que están provocando en su vida y en su funcionamiento.

Los responsables de cada área inician una serie de entrevistas donde se produce una aproximación personal realizando valoraciones mediante escalas y cuestionarios. Los resultados se registran, se incluyen en el expediente y se introducen en nuestro programa de gestión para, con toda esa información, celebrar una reunión de todos los miembros del Equipo Interdisciplinar. Nuestro equipo contrastará e intercambiará sus valoraciones con el fin de definir los objetivos a alcanzar, así como determinar el nivel de atención y el tipo de intervención que el caso requiere para desarrollar su Plan Individual de Atención (PIA).

El plan de atención para una persona que acaba de tener un episodio psicótico o cuyo trastorno es incipiente no contiene el mismo tipo de trabajo que el que vamos a hacer con una persona que lleva varios años con un estilo de vida que le ha mermado sus capacidades, por lo que atenderemos a ambos diseñando planes bien diferenciados.

En función de la valoración del Equipo Interdisciplinar, se determinará la temporalidad de las valoraciones sucesivas y el grupo al que va a pertenecer y su profesional de referencia, según sus necesidades.
Los grupos son:

1. Autonomía Alta: formado por quienes poseen una adecuada “conciencia de enfermedad” y de “necesidad de tratamiento”. Nivel de autonomía alto y adecuadas relaciones sociales. Necesidad de supervisión baja. Su PIA está muy enfocado a la adquisición y consolidación de las habilidades necesarias para volver a llevar una vida normalizada, aunque sea con apoyos específicos, en su casa o vivienda tutelada. Presentan de 26 a 20 puntos en la escala de valoración interdisciplinar (suma de las puntuaciones de los 4 bloques de BELS, más puntuación del SUMD -invertida-, más hasta 5 puntos de designación abierta del propio equipo)

2. Autonomía Media: formado por aquellos que poseen conciencia intermedia o baja de su enfermedad y necesidad de tratamiento. Nivel de autonomía personal y social medio, actividades de la vida diaria con necesidad de supervisión. (Presentan de entre 12 y 19 puntos en la escala de valoración interdisciplinar)

3. Autonomía Baja: formado por los quienes poseen conciencia intermedia o baja de enfermedad y necesidad de tratamiento, muy baja autonmía personal y social, problemas de comunicación, deterioro cognitivo importante, supervisión en todas las áreas de la vida diaria. (Presentan entre 1 y 11,9 puntos en la valoración interdisciplinar).

Pertenecer a un grupo u otro no implica tener el mismo PIA, el cual está hecho a medida para cada usuario.

El PIA se establece junto al usuario y se lleva a cabo a través de la combinación de las diversas actividades psicoeducativas y de rehabilitación establecidas en los programas de cada área. Los responsables de cada programa le acompañan de cerca, hacen un seguimiento de su evolución y le ayudan en la consecución de sus objetivos, los cuales son evaluados por el equipo periódicamente.