La palabra EMPODERAMIENTO tiene diferentes significados para diferentes personas; es un término con diferentes dimensiones, en función de los  diversos puntos de vista: usuarios, cuidadores, expertos en derechos humanos, investigadores, proveedores de servicios…

En Salud Mental  el empoderamiento se concibe como componente esencial del proceso de RECUPERACIÓN ,es decir, como instrumento indispensable para que la persona con enfermedad mental pueda recuperarse.

¿qué es la recuperación?

Es un proceso único y profundamente personal, de crecimiento y cambio de actitudes, valores, sentimientos, metas, habilidades y roles de una  persona.

 Consiste en construir un proyecto de vida, definido por la propia persona con enfermedad mental, independientemente de la evolución de sus síntomas.

De hecho, un principio fundamental de la recuperación es que no significa necesariamente una cura (recuperación clínica) Se da importancia, en cambio, el recorrido único de una persona que vive con problemas de salud mental en el proceso de construir su propia vida más allá de la enfermedad.

Por tanto, ¿una persona puede recuperar su vida sin necesariamente “recuperarse de” su enfermedad?

El enfoque de la recuperación se aleja de la patología, la enfermedad y los síntomas y se acerca a la salud, la fortaleza y el bienestar.  La esperanza es central para la recuperación y la persona la experimenta en la medida en que asume un mayor control sobre su vida y percibe como otras personas también lo consiguen.

Las personas no se recuperan solas.

 El proceso de recuperación está estrechamente relacionado con los procesos de inclusión social y con la capacidad de disfrutar de un rol social en el medio comunitario.

El apoyo entre iguales (ayuda mutua) resulta un elemento central para avanzar en la recuperación, reconociendo la importancia de la familia y otras personas allegadas en este proceso.

Al ser un proceso profundamente personal, la recuperación será posible en la medida en que la  persona con enfermedad mental vaya retomando  control sobre su vida, o al menos piense que esto es posible.

Cada persona asume este proceso de crecimiento y cambio personal de diferente manera, si bien existen coincidencias en las historias de personas que se han recuperado, en que se pasa por varias etapas a lo largo de este proceso.

Sin embargo, muchas personas muestran reticencia a implicarse en la recuperación debido a la gravedad de sus síntomas, sus experiencias negativas con los servicios de salud mental, los intolerables efectos secundarios de la medicación o el simple hecho de que es a veces demasiado doloroso y costoso para ellos empezar a reconocer que necesitan el tipo de ayuda que se les está ofreciendo.

El estigma y autoestigma  supone un obstáculo para alcanzar la propia recuperación y por tanto dificulta el empoderamiento.  La persona con problemas en salud mental puede caer en el error de llevar un rol de “enfermo”  y pasar a un papel pasivo dentro de su propia proceso de RECUPERACIÓN.

Son muchas las acciones que hemos de llevar TODOS a cabo para alcanzar la recuperación, profesionales, familiares , usuarios y comunidad hemos de basarnos en las mismas líneas de trabajo y acción.

A continuación detallo los Principios de Salud Mental Comunitaria y/o Rehabilitación Psicosocial  que deben de guiar toda acción en  Salud Mental :

  • Derecho de las personas con enfermedad mental a una ciudadanía plena y digna.
  • Implicación activa y responsable de dichas personas en el control de sus propias vidas, teniendo siempre en cuenta sus objetivos y planes.
  • Implicación activa en su proceso de rehabilitación, tanto de ella misma como de la personas de referencia en su entono.
  • La persona debe tomar libremente decisiones vitales básicas que orientan e implican su proceso de rehabilitación, y estas decisiones deben se respetadas por los profesionales, que tienen, a su vez, el derecho y el deber de asesorarles.
  • Máxima autonomía e independencia, basándose en las capacidades, competencias y sistemas de apoyo y soporte de cada persona y de su entorno.
  • Desempeño de roles sociales apropiados a las características de cada persona y de su entorno social concreto.
  • Principio de individualización, teniendo en cuenta las características únicas de cada individuo.
  • Actitud de esperanza, una expectativa positiva sobre las posibilidades y potencialidades de desarrollo, tanto por parte de los profesionales como por parte de la propia persona con enfermedad mental y su entorno más cercano.